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sábado, 5 de enero de 2013

Intxaursalsa


Estaba escuchando la radio la primera vez que oí hablar de este postre; entrevistaban a un repostero vasco cuando entra una llamada telefónica y le pide que le recuerde cómo se hace la intxaursalsa, pues su madre se la hacía en su niñez. Me llamó tanto la atención el nombre, además de no haber oído nunca antes mencionarlo, que inmediatamente hice una búsqueda en Google para saber más.
En euskera "intxaur" significa nueces y "salsa" es crema, por lo que la traducción literal es "crema de nueces". Resultaba ser un postre típico de Navidad, más concretamente de la cena de Nochebuena en los caseríos del País Vasco, sobre todo en la zona de Guipúzcoa, hace unos 150 años. Es una región donde abundan las nueces, por lo que tiene su lógica, pues la abundancia de estos frutos de otoño permite la elaboración de recetas a base de ellos.
Como pasa habitualmente se encuentran infinidad de recetas, todas ellas con la misma base pero con diferencias entre sí, unas veces sutiles, otras más llamativas; al fin y al cabo, en cada casa o cada cocinero suele tener su propia receta o versión: unas veces se pasa por la batidora para tener una crema fina, otras se cocina en mezcla de leche y agua, hay quien primero cocina las nueces sin el azúcar y lo añade al final y quien incorpora todos los ingredientes desde el principio (sin hablar de la versión dulce con bacalao y/o chocolate). En resumen, se puede decir que es un postre similar a un arroz con leche en el que se sustituye el cereal por nueces, aunque en lugar de infusionar la leche con canela y limón se suele hacer sólo con la primera.
En mi caso he preferido no pasar por la batidora la crema porque creo que en aquellos tiempos la forma de triturar las nueces sería de forma manual y no las dejarían como una harina y porque quería que se apreciasen trocitos de nuez al comerlo.
Finalmente, el tiempo de cocción es relativamente elevado, pues para una única ración me ha llevado algo más de media hora, pero el resultado final merece la pena, más cuando es un dulce que probablemente no prepararemos con excesiva frecuencia.
El sabor me ha sorprendido por lo poco habitual, una mezcla de nuez y canela, dulce... genial.

Ingredientes:
Nº raciones: 1

  1. 200 ml. de leche
  2. 50 gr. de nueces, peladas
  3. 50 gr. de azúcar
  4. 1 rama de canela


Elaboración:
Trituramos las nueces con la ayuda de un molinillo o si no tenemos, como en mi caso, introduciéndolas en una bolsa y pasando el rodillo; cuanto más las trituremos más fina quedará la crema final.
En la cazuela echamos todos los ingredientes (leche, canela, nueces y azúcar) y cocinamos a fuego medio removiéndolo para evitar que se pegue a la cazuela.
Cocinamos durante media hora más o menos, tal vez un poco más, hasta que va espesando la crema por la grasa que van soltando las nueces y porque va reduciéndose la leche; hay que tener en cuenta que una vez fría engorda un poco más. Si queremos que quede bien fina la podemos pasar por la batidora una vez lista, según los gustos.
Veremos como va adquiriendo un color tostado a medida que la vamos cocinando, además de ir apreciando el aroma que desprende.
Una vez conseguida la textura deseada la retiramos del fuego y dejamos reposar unos momentos. La echamos en el recipiente en que la serviremos y reservamos hasta consumirla.
Para la degustación, a temperatura ambiente o templada según los gustos. Hay quien la acompaña de un queso de oveja y membrillo...
Animaos a probarla, dedicadle un poco de tiempo un día y juzgad si ha merecido la pena. Yo creo que sí.
 
MGJ.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Espaguetis con virutas de jamón y avellanas

Una nueva receta, también muy sencilla y rápida de elaborar, pues en poco más del tiempo que lleva cocer la pasta lo tenemos en la mesa listo para ser saboreado.
Siempre me resulta complicado encontrar salsas o ingredientes diferentes para complementar un plato de pasta, así que cuando doy con algo nuevo no dudo en probarlo enseguida y repetirlo en relativamente poco tiempo para mejorar la receta si se puede, pero este plato tiene poco que mejorar, pues tiene pocos ingredientes por no decir que lo mínimo.
Para las virutas de jamón nada más sencillo que hacernos con unas lonchas de jamón serrano y secarlas para a continuación picarlas muy finas. La parte de secarlas la podemos hacer por dos métodos: el tradicional, más lento, consistente en colocarlas entre 2 láminas de papel sulfurizado y hornearlas a temperatura baja hasta estar secas y crujientes o el método rápido aunque no a todo el mundo le atraiga, el microondas; y es que con este último sistema no necesitamos más que un minuto de cocinado más el tiempo necesario para que se temple y podamos manejarlo sin quemarnos. Yo personalmente uso el método rápido, que además le quita mucha grasa, necesario por otra parte para que quede seco y crujiente.
Por último, sobre la cocción de la pasta, para que quede al punto lo mejor es seguir las instrucciones del fabricante en cuanto al tiempo, pero restándole un poco; así, si el tiempo de cocción indicado son 8 minutos lo retiro del fuego a los 6-7 minutos, obteniendo una pasta bien cocida por fuera pero un poco más dura por dentro.

Ingredientes:
Nº raciones: 1
  1. Espaguetis.
  2. 2-3 lonchas de jamón serrano.
  3. 5-6 avellanas.
  4. AOVE
  5. 1-2 hojas de laurel.
  6. Sal.
Elaboración:
Ponemos a cocer abundante agua con un poco de sal y el laurel; cuando alcance la ebullición añadimos los espaguetis, los removemos un poco para que no se peguen entre sí y dejamos cocer desde que vuelve a alcanzar la ebullición unos 6 minutos.
Una vez cocidos los escurrimos y reservamos.
Mientras tanto envolvemos bien extendidas las lonchas de jamón en papel absorbente de cocina y las cocinamos en el microondas a máxima potencia durante 1 minuto. Dejamos templar mientras el papel termina de absorber la grasa.
Majamos las avellanas en el mortero, pero sin llegar a pulverizarlas para que al comerlas aporten un toque crujiente.
Retiramos el jamón del microondas y veremos cómo está empapado de grasa el papel, mientras las lonchas de jamón están secas, rígidas y crujientes. Las picamos finas con un buen cuchillo y espolvoreamos sobre los espaguetis, ya en la fuente de servir.
Finalmente añadimos las avellanas troceadas y regamos con un chorro de AOVE, al gusto.
Muy bueno, con diferentes texturas que aportan contrastes al comerlo.

MGJ.